Ayúdale a hablar.

Mamá es una de las piezas clave para que el pequeño comience a hablar, entre más palabras y comunicación tengas con él el resultado será más rápido. Lo que debes tener en cuenta es que cada pequeño desarrolla la habilidad a su propio ritmo. Tú solo lo ayudas.
Da alegría ver su cara de felicidad cuando conocen una palabra nueva, hay que repetir varias veces para que la puedan pronunciar correctamente y su cerebro la registre, de esta manera es probable que siga usándolas.
 
Repite tanto como sea necesario para que lo aprenda. Hazlo sentir seguro cuando hable contigo, al principio va a pronunciar mal, por ahora no es tan importante que lo corrijas pero sí que logres que entienda lo que dice.
 
Refuerza cada que te diga alguna palabra o frase, por ejemplo “sí, es un perro”, “bañera, correcto”, así poco a poco le darás confianza para que diga las cosas frente a quien sea. Explícale las acciones cuando las llevas a cabo, “a lavarse los dientes” cuando tengas cepillo y pasta dental en mano u “¡hora del almuerzo!” cuando esté la mesa puesta y todos sentados.
 
Trata de preguntarle siempre de las palabras o acciones del día o del anterior para que queden en su memoria. Repítele de forma clara cuando te diga algo, si dice “chara” para referirse a una cuchara, respóndele “aquí está tu cuchara”, poco a poco irá pronunciando de manera clara y segura.
 
Jugar con él también es una forma de aprendizaje del habla, hazlo de vez en cuando si no tienes tiempo siempre. Léele a menudo y modifiquen sus cuentos con palabras que él no conoce. Ponle la música que le gusta, prueba con juegos donde deba escuchar con atención frases o instrucciones. Salgan al parque a escuchar los sonidos y el murmullo de las personas.
 
¡Hijo y mamá juntos en el aprendizaje!
 
Fuente: Todo Bebé