Azúcar e hiperactividad.

Hemos escuchado muchas veces que la azúcar causa hiperactividad en nuestros pequeños por lo cual es mejor que no la consuman para mantenerlos dentro de los niveles adecuados y evitarles algunas enfermedades con el paso de los años.

 

La hiperactividad es tener mayor movimiento, acciones impulsivas, un periodo de atención más corto y distracción fácilmente. El movimiento excesivo o comportamiento hiperquinético puede disminuir a medida que un pequeño crece y ya para la adolescencia puede disminuir por completo. Entre más personas haya donde están, más será la actividad, en cambio cuando estén solos serán más calmados.

 

Si bien nuestros pequeños son inquietos, hay que tener vigilados muchos de estos comportamientos como inquietud o movimiento constante, deambular por la casa u otros lugares, hablar en exceso y dificultad para participar en actividades donde se requiera silencio. Su actividad motora es intensa y no necesariamente debe haber un propósito.

 

Los pequeños hiperactivos no suelen acatar órdenes de nadie, se vuelven los seres más tercos y obstinados sobre el planeta, su umbral de tolerancia a las frustraciones es muy bajo y son bastante insistentes en lo que quieren.

 

A los dos años de edad los pequeños que son hiperactivos tienen madurez en el lenguaje expresivo, actividad motora excesiva, escasa conciencia de peligro y propensión a sufrir numerosos accidentes. Hay que tener cuidado especial con el pequeño y cabe aclarar que la azúcar no intervienen en la hiperactividad de los niños.