Lidiando con los berrinches.

Estás en casa, sales a comer con la familia, lo llevas al supermercado y siempre es un berrinche por la cosa más insignificante que te imagines. Las rabietas son parte de todos los días aunque suelen ser más o menos frecuentes dependiendo del niño.

Se puede evitar la mayoría de esos berrinches si permites que la frustración de tu pequeño permanezca dentro de los límites de su tolerancia. Es importante que las evites sin poner en riesgo tus propios límites, ya que no es nada positivo para ninguno de los dos.

Siempre que le debas prohibir algo o que realice una actividad que no le gusta, debes tener el mayor tacto posible, si ves que se está enojando y alterando pueden buscar una manera en la que él esté a gusto para realizarla sin berrinches.

Es importante que al momento de su rabieta te asegures de que no se haga daño, algunos pequeños no conocen límites y no les importa nada cuando están molestos. Sujétalo con suavidad en el suelo y su enojo irá desapareciendo a medida de que se siente apapachado.

No discutas con él cuando esté en medio de la tragedia, verifica que no haya cosas con las que se pueda hacer daño o que no te lo haga a ti. Si lo sujetas su enojo aumenta, es mejor que lo sueltes y esperes hasta que todo esté en calma. A veces es mejor dejarlos sacar todo su enojo para que se calmen el resto del día pero la forma en la que reacciones a ese berrinche será crucial.

No te asustes, ayúdale a expresar su enojo y canalizar su ira con juegos o ejercicios para que se controle, pues puede aumentar la frecuencia de sus berrinches si nota indiferencia de tu parte.

Si necesitas hablar fuerte y firme, hazlo, es importante que note que está mal expresar su frutración y enojo de esa manera.

¡Adiós a los berrinches con tu pequeño!