Ayuda a que tu pequeño duerma en su propia cama.

Cuesta mucho trabajo cambiar al pequeño de la cuna a la cama, sobre todo por el miedo de que ruede y se caiga por la noche. Que el pequeño duerma en su cama es parte de un hábito, mamá no debe interferir en este proceso o, de lo contrario el niño jamás lo logrará.

 

Mantente firme y lleva por las noches al pequeño a la cama con la seguridad de que lo dejarás ahí bajo cualquier circunstancia, no importa que lo tengas que llevar y acostar más de una vez por las noches. Eso tiene que ver con que él sepa quién tiene el mando cuando se ordena algo.

 

Una buena táctica es esperar a un lado de la cama con el niño acostado a que encuentre su lugar y no se pare, procura que, una vez que entre en las cobijas la luz se apague.

 

Es normal que tenga pesadillas y papá o mamá son quienes lo calmarán. Al primer grito o llanto es importante que vayas a su habitación, verifiques que todo está bien, le des algunas palabras que lo reconforten, apagues la luz y te pares a lado de su cama hasta que cierre los ojos.

 

Siempre puede dormir con su juguete favorito para sentirse protegido. Es importante que la habitación sea a gusto de tu pequeño para que le den ganas y emoción de dormir ahí. Ropa de cama de sus personajes favoritos, pijama cómoda y un espacio que lo haga sentir seguro.

 

¿Cómo fue la primera vez que tuviste que dormir a tu pequeño en su cama?

 

Fuente: Ser Padres